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martes, 24 de mayo de 2011

EN TIEMPO DE CRISIS...

Ante la falta de recursos, ya sean materiales o económicos, nos vemos obligados a reagudizar el ingenio para conseguir, con menos, los mismos resultados.
Este es el caso de la chica del vídeo, que usa los apósitos transparentes que se utilizan principalmente para la fijación de vías intravenosas para otros fines más estéticos.
El resultado salta a la vista...... nunca mejor dicho....


martes, 10 de mayo de 2011

Anisakis, el parásito del pescado

El Anisakis es una larva del grupo de los nematodos, o lo que es lo mismo, gusanos redondos con cuerpo sin segmentar, de tamaño reducido, de unos 3 cm de longitud y menos de 1 mm de diámetro, además poseen un color blanquecino, casi trasparente.

El Anisakis se encuentra exclusivamente en el pescado, pero puede llegar al ser humano de forma accidental, a través de la ingesta de pescado crudo o poco cocinado. Suele presentarse mayoritariamente en especies tales como: caballa, merluza, bacalao, pescadilla, salmón, boquerón, sardinas, anchoas, etc.

Normalmente, este parásito afecta a personas sin distinción de sexo, edad o raza. No es muy habitual que se produzcan casos de ingesta de estas larvas: las estadísticas oficiales no recogen más de 3 o 4 casos por año, aunque también hay que decir que en el ámbito hospitalario esta cifra puede ser superior.

La anisakiasis o infección por Anisakis se previene de la siguiente forma: basta con congelar el pescado (si se va a comer crudo o marinado, como sushi, ceviche o en vinagre) a temperaturas de -20ºC, un mínimo de 24 horas (mejor dos o tres días si la congelación se hace en casa). La posible presencia del parásito se desactiva en el pescado que se prepara cocinado, ya sea frito, asado, etc. a temperaturas siempre superiores a 60ºC.

Desde hace unos años, existe un decreto que obliga a los establecimientos de restauración, así como hospitales y comedores escolares, a congelar previamente el pescado que vaya a ser consumido crudo, poco hecho, en salazón o en escabeche a una temperatura igual o inferior a 20 ºC, durante al menos 24 horas, con el objetivo de destruir el parásito. Además, deberán de poner en conocimiento de sus clientes, a través de carteles o en las cartas, que los productos que van a consumir han sido sometidos a esta congelación.