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martes, 5 de abril de 2011

USO CORRECTO DE MULETAS Y BASTONES


Es excesivamente frecuente en nuestro entorno el tener pacientes que usen algún tipo de ayuda técnica para la deambulación; y por eso mismo, una de las dudas más habituales entre ellos es cómo deben usarse tanto para movilizarse, subir o bajar escaleras, etcétera; cómo el saber regular la altura de las mismas.
Si quisiéramos afinar un poco más, lo que aquí denominamos muletas, recibe el nombre de bastón inglés o muleta de Lofstrand, pero en este artículo nos referiremos indistintamente a ellas con los nombres de muletas o bastón.
Según las indicaciones del médico responsable del tratamiento, el paciente deberá usar una o dos muletas con o sin apoyo del miembro afectado, en este artículo sólo pretendemos dar consejos del uso de un tipo u otro de apoyo, no de cuándo usarlo.

La altura de las partes del bastón con relación al cuerpo del paciente es algo primordial y no va a depender de si es uno o dos los bastones que el médico nos indique usar.

La zona de la empuñadora de la muleta debe estar a la altura del trocánter mayor del fémur y la zona más distal que rodea al antebrazo debe localizarse 2-3 traveses de dedo por debajo del codo. El trocánter mayor del fémur es sencillo de poder localizar, se encuentra a la altura en la que quedarían los bolsillo de un pantalón, justo la zona más sobresaliente de la cadera.
Tanto el ponerlas más alta o más bajas nos pueden acarrear problemas de espalda, hombros, etc…
Caminar con dos bastones, sin apoyo o carga.
En esta fase se usarían los dos bastones sin apoyo ninguno, es decir que el apoyo lo realizaremos  sólo con los dos bastones y el miembro no lesionado, el miembro afectado siempre se encontrará más alto que el nivel del suelo para evitar el apoyo. Es suficiente, por ejemplo, que en este pie no tengamos zapato, así evitaríamos la tentación de pisar el suelo, además de que cuando estemos parados, no llegaría al nivel del suelo.
Caminar con dos bastones, con apoyo o carga parcial.
Esta fase es la más sencilla de todas, ya que el paciente puede apoyar levemente la extremidad afectada, las muletas las usaríamos aquí para favorecer una marcha normal y nos ayudarían a disminuir el peso cargado por la pierna afectada. En este caso, ambos pies van a ir alternándose para caminar, es decir sería lo más asimilable a una marcha normal.
Caminar con una sola muleta
Es la fase del proceso más complicada. Es excesivamente habitual que cuando a una persona se le indica el uso de una sola muleta, ésta se la lleve al mismo lado donde existe la dolencia, y es precisamente todo lo contrario lo correcto. La intención no es que la muleta supla a la pierna afectada, sino que ayuda a la pierna lesionada a soportar el peso.
Por ello, la muleta será colocada en el lado contrario a la pierna afectada.
Para que sea más sencillo de entender, debemos pensar en la manera de andar de una persona normal. Siempre vamos alternando durante la marcha un brazo y la pierna contraria, por eso si la pierna  lesionada es la derecha, cuando ésta esté más avanzada es el brazo contrario, el izquierdo el que debe estar adelantado y por tanto en el que va a recaer más peso, de ahí que sea en éste donde deba estar la muleta.
Todos sabemos que un video vale más que mil palabras por lo que añadimos un video en que se explica muy ilustrativamente como usar tanto una como dos muletas.

1 comentario:

  1. Como cambian los criterios , hace años que los traumatollogos de las Mutuas de accidentes indicaban precisamente lo contrario ....

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